Dante Gabriel Rossetti

Dante Gabriel Rossetti

Dante Gabriel Rossetti
Rossetti selbst.jpg 

Autorretrato, 1847, National Portrait Gallery, Londres
Nacimiento 12 de mayo de 1828
Londres, Bandera del Reino Unido Reino Unido
Fallecimiento 10 de abril, 1882
Birchington-on-Sea, Kent, Bandera del Reino Unido Reino Unido

Dante Gabriel Rossetti (12 de mayo, 18289 de abril, 1882) era Inglés poeta, ilustrador, pintor y traductor.

Contenido

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Vida temprana

El hijo del émigré Italiano erudito Gabriel Pasquale Giuseppe Rossetti y su esposa Frances Polidori, D.g. Rossetti fue llevado adentro Londres, Inglaterra y nombrado originalmente Gabriel Charles Dante Rossetti. Su familia y amigos lo llamaron “Gabriel”, pero en publicaciones él puso el nombre Dante primero (en honor de Dante Alighieri). Él era el hermano del poeta Christina Rossetti, el crítico Guillermo Michael Rossetti, y autor Maria Francesca Rossetti, y era un fundador del Fraternidad de Pre-Raphaelite con Juan Everett Millais y Caza de Guillermo Holman.

Como todos sus hermanos, él aspiró ser poeta y atendió College School de rey. Sin embargo, él también deseaba ser pintor, demostrando un gran interés adentro Medieval Arte italiano. Él estudió en la academia del dibujo de Sass del Henrio a partir de 1841 a 1845 en que él alistó en la escuela antigua del Academia real, yéndose en 1848. Después de dejar a la academia real, Rossetti estudió debajo Marrón de Ford Madox, con que él debía conservar una relación cercana a través de su vida.

Después de la exposición de la pintura de la caza de Holman La víspera del St. Agnes, Rossetti buscó la amistad de la caza. La pintura ilustró un poema por el poco conocido inmóvil de entonces Juan Keats. Propio poema de Rossetti “El Damozel bendecido“era una imitación de Keats, así que él creyó que la caza pudo compartir sus ideales artísticos y literarios. Junta desarrollaron la filosofía del Fraternidad de Pre-Raphaelite. Rossetti estaba siempre más interesado en el medieval que en el lado moderno del movimiento. Él publicaba traducciones de Dante y otros poetas italianos medievales, y su arte también intentaron adoptar las características estilísticas de los italianos tempranos.

En 1850, Rossetti satisfecho Elizabeth Siddal, que se convirtió en un modelo importante para los pintores de Pre-Raphaelite. Fueron casados en 1860.

Carrera

Las primeras pinturas importantes de Rossetti exhiben algunas de las calidades del realista del movimiento temprano de Pre-Raphaelite. El suyo Girlhood de Maria, Virgen y Ecce Ancilla Domini ambos retratan Maria como muchacha adolescente emaciated y reprimida. Su cuadro incompleto Encontrado era su solamente tema importante de la moderno-vida. Representó a prostitute, levantado para arriba de la calle por un país-drover que reconoce a su viejo amor. Sin embargo, Rossetti prefirió cada vez más imágenes simbólicas y mythological las realistas. Esto era también verdad de su poesía más última. Muchas de las señoras que él retrató tienen la imagen de idealizado Botticelli‘s Venus, que fue supuesto retratar Simonetta Vespucci.

Aunque él ganó la ayuda de Juan Ruskin, la crítica de sus pinturas lo hizo retirarse de exposiciones públicas y dar vuelta a los watercolours, que se podrían vender privado.

En 1861, Rossetti publicado Los poetas italianos tempranos, un sistema de traducciones inglesas de la poesía italiana incluyendo Dante Alighieri‘s La Vita Nuova. Éstos, y Sir Thomas Malory‘s d’Arthur de Morte, inspirado su arte en el 1850s. Sus visiones del romance de Arthurian y del diseño medieval también inspiraron a sus nuevos amigos de este tiempo, Guillermo Morris y Edward Burne-Jones. Rossetti también escribió típicamente los sonnets para sus cuadros, tales como “Astarte Syraica”. Como diseñador, él trabajó con Guillermo Morris para producir las imágenes para cristal manchado y otros dispositivos decorativos.

Ambos estos progresos fueron precipitados por acontecimientos en su vida privada, particularmente por la muerte de su esposa Elizabeth Siddal. Ella había tomado una sobredosis de laudanum poco después dar a luz a un niño muerto. Rossetti se presionó cada vez más, y se enterró el bulto de sus poemas inéditos en su sepulcro en Cementerio de Highgate, aunque él los hizo más adelante exhumed. Él idealizó su imagen como Beatrice de Dante en un número de pinturas, por ejemplo Beata Beatrix.

Estas pinturas eran ser una influencia importante en el desarrollo del europeo Symbolist movimiento. En estos trabajos, la pintura de Rossetti de mujeres se convirtió stylised casi obsesivamente. Él tendió para retratar a su nuevo amante Trasero Cornforth como el epitome del eroticism físico, mientras que otras de sus amantes Carga de Jane, la esposa de su socio de negocio Guillermo Morris, era glamorised como diosa etérea.

Una vida y una muerte más últimas

Durante este tiempo, Rossetti adquirió una obsesión para los animales exóticos, y particularmente wombats. Él pediría con frecuencia que los amigos lo satisficieran en guarida la “del Wombat” en Parque zoológico de Londres en Parque del regente, y pasaría las horas allí sí mismo. Finalmente, en septiembre de 1869, él debía adquirir el primer de dos wombats del animal doméstico. Este wombat de breve duración, nombrado “tapa”, fue traído a la tabla de cena y permitido a menudo dormir en la pieza central grande de la tabla de cena durante comidas.

Durante estos años, Rossetti fue prevalecido sobre por los amigos para exhume sus poemas del sepulcro de su esposa. Esto él, compaginándolos y publicando adentro 1870 en el volumen Poemas por la D. G. Rossetti. Crearon una controversia cuando fueron atacados como el epitome del “escuela carnal de la poesía”. El eroticism y la sensualidad de los poemas causaron ofensa. Un poema, “sueño de Nuptial”, describió caer de los pares dormido después de sexo. Éste era parte de Rossetti secuencia del sonnet La casa de la vida, una serie compleja de poemas que remontan el desarrollo físico y espiritual de una relación íntima. Rossetti describió la forma del sonnet como monumento “de un momento”, implicando que intentó contener las sensaciones de un momento efímero, y reflejar sobre su significado. La casa de la vida estaba una serie de monumentos que obraban recíprocamente a estos enteros elaborados de los momentos-uno hechos de a mosaico de fragmentos intenso descritos. Éste era el logro literario más substancial de Rossetti.

En 1881, Rossetti publicó un segundo volumen de poemas, Baladas y Sonnets, que incluyó los sonnets restantes del La casa de la vida secuencia.

Hacia el final de su vida, Rossetti se hundió en un estado mórbido, obscurecido por el suyo apego de droga a cloral y la inestabilidad mental de aumento, empeorada posiblemente por su reacción a los ataques críticos del salvaje contra el suyo disinterred (1869) poesías de los poemas del manuscrito que él había enterrado con su esposa. Él pasó los sus años pasados como recluse aislado.

En pascua domingo, 1882, él murió en la casa de país de un amigo, adonde él había entrado en otra tentativa inútil de recuperar su salud, que había sido destruida cerca cloral como laudanum había destruido a su esposa. Lo entierran en Birchington-en-Mar, Kent, Inglaterra. Su sepulcro es visitado regularmente por los admiradores de su trabajo de vida y los logros y éste se pueden considerar por las flores frescas colocadas allí regularmente.

Cotizaciones

El momento peor para el ateo es cuando él es realmente agradecido y no tiene nadie a agradecer.

Poemas de D. Gabriel Rossetti.

Desde la Muerte al Amor.
Through Death to Love, Dante Gabriel Rossetti.

Al igual que las manos arduas, las nubes débiles huyenDe los vientos que arrasan el invierno de las aéreas colinas,Como multiformes e interminables esferasQue inundan la noche en una súbita marea;Terrores de ígneas lenguas, de inarticulado mar.Incluso entonces, en algún sombrío cristal de nuestro aliento,Nuestros corazones evocan la imagen salvaje de la Muerte,Sombras y abismos que bordean la eternidad.Sin embargo, junto a la inminente Sombra de la MuerteSe alza un Poder, que se agita en el ave o fluye en la corriente,Dulce al deslizarse, encantador al volar.Dime, mi amor. ¿Qué ángel, cuyo Señor es el Amor,Agitando la mano en la puerta,O en el umbral donde yacen las trémulas alas,Posee la esencia flamígera que tienes tú?

El Alma de la Belleza.
Soul’s Beauty; Dante Gabriel Rossetti (1828-1882)

Bajo el arco de la Vida, donde el amor y la muerte,
El terror y el misterio, guardan su santuario,
Yo vi a la Belleza en un trono,
Y aunque sus ojos son abandono
La dibujé en la simplicidad de mi aliento.
De Ella es la mirada -sobre y debajo
Del cielo que se curva sobre ti-
Por mar o cielo o mujer, sólo hay una ley,
Ser el siervo de su palma y su corona.

Esto es lo que la Señora de la Belleza sabe,
En cuya alabanza tu voz y tu mano se agitan,
Larga sabiduría en el vuelo de tu cabello,
El diario palpitar en tu corazón y tus pies,
¡Con qué pasión irremediable, en cuántos vuelos!
¡Cuántas formas y maneras tienen sus días!

El Corazón de la Noche.
The Heart of the Night, Dante Gabriel Rossetti.

De la niñez a la juventud; de la juventud a la ardua hombría;
Del letargo a la fiebre del corazón;
De la vida fiel a soñar con sombríos y perdidos días;
De la confianza a la duda; de la duda al borde de la prohibición;
Estos cambios han pasado como una ráfaga cíclica
Hasta ahora. ¡Oh, El Alma! Cuan rápido debió
Aceptar su primitiva inmortalidad,
¿Es que la carne reencarna en el polvo de dónde comenzó?

¡Oh, Señor del trabajo y la paz! ¡Señor de la vida!
¡Oh, Señor, horrible Señor de la voluntad! Aunque sea tarde,
Renovad esta alma con el obediente aliento:
Que cuando la paz se reúna con la furia,
El trabajo se recupere, y la voluntad resurja,
Esta alma tal vez vea tu rostro: Oh, Señor de la Muerte.

El Retrato.
The Portrait, Dante Gabriel Rossetti.

He aquí su retrato, tal como era:
no me asombrara tanto si al marcharme
del cuarto quedase cautivo
mi rostro en el espejo tras mirarme.
Lo observo largamente y me parece
que aún respira y su boca se estremece,
que se entreabren sus labios, que podría
oír su dulce acento todavía,
y no obstante en la tierra permanece.

Así fue, como rayo que silencioso
hace la prisión aun más tenebrosa,
del rocío constante ese latido
que da a la soledad su propia prosa.
Del galardón de amor sólo perdura
esto, y lo que con tristes andrajos
recogen de mi alma su consejo,
queda lo que es secreto y es reflejo
bajo tierra sepulto o allí, en la alta tersura.

Al pintar yo, devoto, su figura
entre árboles la puse, donde apenas
la luz penetra el místico verdor,
y el dulce susurrar de las amenas
voces llega apagado; ante el brillante
fuego fatuo, y figuras cuyo ausente
nombre ignoran de sí, y aquella lluvia
de otro tiempo, y sus pasos detrás mío,
escapando como vino, quedamente.

Un bosque sombrío y profundo; allí está ella
como lo estuvo un tiempo, así era entonces:
sus manos sosegadas de doncella,
y el grato fluir de líneas puras, bronces,
la cifra rebasando de lo hermoso
cual ignota presencia o cual dichoso
sueño. Es ella y ya no es ni sombra leve
de si misma en la hierba ni ese breve
reflejo sobre el río rumoroso.

Solos nos encontramos aquel día
y nada entonces turba o importuna
nuestra perfecta dicha y armonía.
—La memoria hace hoy triste, cual la luna
que aparece de día, aquel momento—.
Junto a ella bebo en la fuente, sediento
de otras aguas que fluyen a mi vera,
canta ella donde el eco reverbera
y allí mi alma se llena de contento.

Apenas tuve el ánimo dispuesto
para decir lo que en secreto arde,
estalló la tormenta, el trueno atento
resonó entre los montes. Esa tarde,
junto al cristal que la lluvia batía,
repetí mis palabras, ella oía
con sus ojos perdidos en los campos
por la lluvia y el viento aún apagados,
desiertos y cenagosos todavía.

Aún se agitaba el recuerdo, al otro día,
de todas esas cosas, como el viento
que acaricia la hoja, aún batía
el amor con su ala. Ese momento
deseaba hacer mío y un retrato
me propuse pintar. En dulce trato
fui, entre silencio y platica, trazando
su imagen entre ramas, imitando
la sombra de los árboles.

Y aun cuando la pintaba, todo
era aire fragante en torno mío,
mi amor en su pesar adivinaba
en cada flor bañada de rocío
un corazón latiendo en la espesura.
Oh corazón que ya no se late,
que yace en las tinieblas exiliado
¿Qué es para ti mi amor o esta delgada
red que el sol urde con ternura?

Ya que ahora la luz niega esos días,
nada para escuchar o ver nos queda,
sólo un grave murmullo en las sombrías
tinieblas trae a mi oído su voz queda,
cuando la brisa inclina hacia el sendero,
la sombra de las hojas, y la ribera,
el bosque y las aguas, que el dorado
rubor de las estrellas ha coronado,
yacen igual que yace lo olvidado.

Pude anoche dormir y fantaseando
fui diluyendo mi sueño hasta perderlo.
El llanto mansamente fue brotando
de mis ojos, pues, sin yo pretenderlo,
me hallé en aquellos bosques que un día
con ella recorrí; y allí permanecía,
en una mota de noche sumergida,
cuando al borde de luz llegó el estampido
del océano que tiene corazón de arpía.

Donde el cielo su hálito contiene
y del amor escucha su latido,
donde el ángel reposa su ala tenue
en torno a los astros escondido
¡Cómo habrá de embelesarse complacida
mi alma cuando libre y renacida,
tras los acordes de la celestial danza,
en su alma penetre sin tardanza
y en su silencio a Dios conozca en vida!

Aquí, cercano a su rostro, mi memoria
queda mientras aguarda el dulce ocaso,
hasta que con la mirada gloriosa,
con los ojos más tiernos, oh Parnaso,
que los de ayer, pueda mirar. Y en tanto
anhelo y esperanza, ya quebranto,
se han perdido, en su imagen permanecen
intactos, cual cruzados que perecen
y reposan junto al Sepulcro Santo.

Insomnia.
Dante Gabriel Rossetti.

Delgadas son las faldas que la noche dejó atrás,
Antes de que el día quiebre el cielo con su crepitar.
Delgados son los jirones del sueño,
Oscilando en el espíritu cansado del viento;
Pero en medio de aquel reposo inquieto
Que desgarra la trama del olvido y el recuerdo,
Mi alma se estira hacia la tuya,
Cada vez más cerca.

Nuestras vidas nunca se unen;
Nuestros pensamientos nunca se distancian,
Aquello que aferra tu corazón al mío,
Parece disolverse en un brillo sombrío.
Esta noche, el Amor ejerce un control total,
Y con deseo y con pesar,
Mi alma se arrastra hacia la tuya,
Cada vez más cerca.

¿Existe un hogar, dónde la pesada Tierra
Se derrita en el aire brillante,
Y dónde el mal no se respire;
Dónde el agua barra el eco de la sed,
Y el fuego sea el reflejo de nuestra fe?
Si la voluntad yace atada al objetivo,
Tal vez allí pueda su esperanza engendrar.
Mi alma, en esta hora desolada,
Se agita hacia la tuya,
Cerca, siempre un poco más.

La Alcoba del Edén.
Eden Bower, Dante Gabriel Rossetti.

Era Lilith la esposa de Adán
(la Alcoba del Edén está en flor)
ni una gota de sangre en sus venas era humana,
pero ella era como una suave y dulce mujer.
Lilith estaba en los confines del Paraíso;
(y ¡Oh, la alcoba de la hora!)
Ella fue la primera desde allí conducida,
con Ella estaba el infierno y con Eva el cielo.

Al oído de la serpiente dijo Lilith:
(la Alcoba del Edén está en flor)
A tí acudo cuando lo demás ha pasado;
yo era una serpiente cuando tú eras mi amante.

Yo era la serpiente más hermosa del Edén;
(Y, ¡Oh, la alcoba y la hora!)
Por voluntad de la Tierra, nuevo rostro y forma,
me hicieron esposa de la nueva criatura terrenal.

Tómame, ya que vengo de Adán:
(la Alcoba del Edén está en flor)
Una vez más mi amor te subyugará,
lo pasado es pasado, y yo acudo a tí.

Oh, pero Adán era vasallo de Lilith!
(Y, ¡Oh, la Alcoba de la hora!)
Todas las hebras de mi cabello son doradas,
y en esa red fue atrapado su corazón.

Oh, y Lilith fue la reina de Adan!
(la Alcoba del Edén está en flor)
Día y noche siempre unidos,
mi aliento sacudía su alma como a una pluma.

Cuántas alegrías tuvieron Adan y Lilith!
(Y, ¡Oh, la Alcoba de la hora!)
Dulces íntimos anillos del abrazo de serpiente,
al yacer dos corazones que suspiran y anhelan.

Qué niños resplandecientes tuvieron Adan y Lilith;
(la Alcoba del Edén está en flor)
Formas que se enroscaban en los bosques y las aguas,
hijos relucientes y radiantes hijas.

La Doncella Bienaventurada.
(The Blessed damozel, Dante Gabriel Rossetti)


La Doncella Bienaventurada se inclinó
sobre la baranda de oro del Cielo;
sus ojos eran más profundos que el abismo
de aguas aquietadas al atardecer;
tenía tres lirios en la mano,
y las estrellas de su pelo eran siete.

A su vestido, suelto desde el broche al dobladillo,
no lo adornaba ninguna flor,
Excepto una rosa blanca, regalo de María,
llevada convenientemente para el oficio
Su cabello, que caía a lo largo de su espalda
era amarillo como el trigo maduro.

Ella sentía haber pasado apenas un día
desde que era una de las coristas de Dios;
aún no la había abandonado el asombro
de su tranquila mirada,
para aquellos a quienes ella había dejado, su día
había sido contado por diez años.

(Para uno, son diez años de años.
…Y sin embargo, en este mismo lugar,
Ella se inclinó una vez sobre mí, -sus cabellos
caían sobre mi rostro…
Nada: la caída otoñal de las hojas.
El año entero pasa veloz.)

Sobre la muralla de la casa de Dios
Ella estaba de pie;
Edificada por Dios sobre la profundidad vertical
donde empieza el Espacio;
Tan alta, que mirando desde allí hacia abajo
Ella apenas podía ver el sol.

(la casa) Está en el Cielo, más allá del torrente
de éter, como un puente.
Abajo, las mareas del día y de la noche
con llamas y oscuridad forman
el vacío, que llega hasta el fondo donde este mundo
gira como un mosquito irritado.

A su alrededor, amantes reencontrados
Entre aclamaciones inmortales de amor,
pronunciaban entre sí,
sus nombres recordados en el corazón;
Y las almas, que iban subiendo hacia Dios
pasaban a su lado como delgadas llamas.

Pero ella seguía inclinándose, y observando
hacia abajo desde aquel balcón;
Hasta que su pecho debió
entibiar el metal de la baranda,
Y los lirios quedaron como dormidos
a lo largo de su brazo doblado.

Desde ese lugar fijo en el Cielo ella vio
Que el tiempo se agitaba como un pulso intenso
a través de todos los mundos. Su mirada se esforzaba,
Por alcanzar a través de ese gran abismo
su camino; y luego ella habló una vez como
Cuando las estrellas cantaron en sus esferas.

El sol se había ido ahora; la rizada luna
Era como una pequeña pluma
revoloteando en el abismo; y ahora
Ella habló a través del aire inquieto.
Su voz era como la de las estrellas
cuando cantaron juntas.

(¡Ah, cuán dulce! Incluso ahora, en esa canción de pájaro,
¿No intentaban acaso sus palabras,
alcanzar la lejanía? Cuando esas campanas
poseyeron el aire del mediodía,
¿No intentaban acaso sus pasos llegar a mi lado
bajando aquella resonante escalera?)

“Deseo que él venga a mí,
porque él vendrá”, dijo ella.
“¿Acaso no he rezado al Cielo?-en la tierra,
Señor, Señor, ¿acaso él no ha rezado?
¿No son dos ruegos una perfecta fuerza?
¿Y debo sentir miedo?”

“Cuando la aureola rodee su cabeza,
y él esté vestido de blanco,
Yo lo tomaré de la mano y lo llevaré
a los hondos pozos de luz;
y bajaremos hasta la corriente,
y nos bañaremos a la vista de Dios”.

Estaremos de pie al lado de ese santuario,
Oculto, alejado, no hollado,
Cuyas lámparas están agitadas eternamente
con las plegarias que suben hacia Dios;
Y veremos nuestras viejas plegarias cumplirse y disolverse
como si fuesen pequeñas nubes.

Y dormiremos a la sombra
de ese místico árbol viviente
En cuyo secreto follaje
se siente que a veces está la Paloma,
Y cada hoja que tocan Sus plumas
dice audiblemente Su nombre.

Y yo misma le enseñaré,
Yo misma, yaciendo así,
las canciones que canto aquí, en las que su voz
se detendrá en murmullos, lentamente;
Y él encontrará sabiduría en cada pausa,
Y algo nuevo para aprender.

(¡Ay! ¡Nosotros dos, nosotros dos, dices tú!
Si tú eras una conmigo
En el pasado. ¿Pero acaso elevará Dios
hacia la unidad eterna
al alma cuya similitud con la tuya
consistía en su amor hacia tí?)

Los dos, dijo ella, buscaremos el bosque
donde la Dama María está,
con sus cinco doncellas, cuyos nombres
son cinco dulces sinfonías,
Cecilia, Gertrudis, Magdalena,
Margarita y Rosalía.

En círculo sentadas, con sus rizados cabellos
Y sus frentes adornadas con guirnaldas;
En fina tela, blanca como la llama,
Bordando el hilo dorado
para hacer el traje natal de aquellos
Que acaban de nacer, porque han muerto.

Él temerá, feliz, y quedará en silencio:
Entonces yo apoyaré mi mejilla
en la suya, y diré acerca de nuestro amor,
Sin vergüenza y sin temor:
Y la querida madre aprobará
mi orgullo, y me dejará hablar.

Ella nos llevará, la mano en la mano,
Hasta Aquel junto a Quien todas las almas
se arrodillan, la fila de cabezas sinnúmero
agachadas con sus aureolas:
Y los ángeles al encontrarse con nosotros, tocarán
Sus cítaras y cítolas.

Allí yo le pediré a Cristo, el Señor
sólo esto para él y para mí:
Vivir como una vez vivimos en la tierra
Con Amor, nada más estar
como una vez estuvimos por un tiempo, ahora por siempre
Juntos él y yo.

Ella miró, y escuchó, y entonces dijo,
Su voz más apacible que triste,
“Todo esto sucederá cuando él venga”. Ella calló.
Y la luz iluminó, lleno
estaba el aire de ángeles en fuerte y parejo vuelo.
Sus ojos rezaron, y ella sonrió.

(Yo ví su sonrisa.) Pero pronto su camino
fue vago en distantes esferas:
Y luego ella apoyó sus brazos
sobre aquella baranda de oro,
y dejó caer su rostro entre las manos,
Y lloró. (Yo oí sus lágrimas).


La Noche del Amor.
Love’s Nocturne; Dante Gabriel Rossetti.

¡Maestro de las Cortes Suspirantes,
Dónde se conjuran las formas del sueño!
¡Escuchad! Mi espíritu exhorta
Todos los poderes de tu feudo
En auxilio de mi Dama.
¿Qué respondes, oculto y altivo
Señor de las Cortes Invisibles?

Vaporosos, inabarcables,
Las Tierras del Sueño yacen en despojos de luz,
Vacías como cáscaras de aire.
¡De mis fantasías se me permite
Elegir un sueño y guiar su vuelo!
Conozco bien (y te conozco, doncella)
Lo que tus sueños deben decirte esta noche.

Allí los sueños son multitudes:
Algunos no esperarán hasta dormirse,
Profundo en el bosque de agosto;
Alguien mientras descansa tal vez
Caiga en el letargo del labor;
Interludios,
Algunos, con gravedad han de llorar.

Allí residen todas las fantasías de los poetas:
Las damas élficas bailan entre alados valles,
Ahogados en ráfagas lastimeras;
Allí se percibe el perfume, allí en círculos
Gira la espuma desconcertada de los manantiales;
Sirenas,
Vientos mareados sobre sus cabellos, cantando.

Un sólo sueño nupcial ha sido soñado en común,
Pobre éxtasis de la vigilia;
Visiones esquivas que hacen gemir
Al solitario en su cuarto natal;
Y que nosotros apenas vemos
A través de los postigos de la muerte,
Desconocidas.

Pero en mi propio dormir, yace
En una agradable forma plácida,
Radiante en sus ojos honorables,
Lámparas de su alma traslúcida:
Su mirada es el bien más amado,
Dulce y sabia,
Dónde el amor define su centro.

Me fue arrebatada, mis sueños persisten
En un trance pegajoso, y el cielo teme:
Cambiando senderos y caídas
En un fétido refugio cercano,
Miserables fantasmas que suspiran;
Temblando en sus cofres,
Mientras el funeral pasa de largo.

Maestro, se dice con verdad que,
Así como los ecos de las palabras
Traicionan sus secretos en las hendiduras,
Los cuerpos de los hombres viajan
Como sombras por playas sumergidas.
¿Son la esencia o la sombra
Las que habitan en aquellos salones?

¡Ah! Yo podría, por vuestra inmensa gracia
Que custodia la escalera del viento,
(La oscuridad y el aliento del espacio
Como aguas inciertas cubriendo todo)
Encontrar allí mi propia imagen,
Cara a cara,
Y desde allí hasta donde sea que ella esté.

No, yo no. Pero tu, Maestro,
En tu Reino de Sombras,
Convocad mi fantasma en esta hora:
Ofrecedme el sufrimiento del encuentro,
El placer de su rostro delicado,
Y que su frente
Sienta mi aliento perdido como una brisa suave.

Dónde se cultiva, la grácil primavera tiembla
En una silenciosa plegaria,
Íntima fuerza creciente,
El agua y la voz del viento son una,
Y comparten los ecos del sol.
Maestro, gentil como la primavera,
Dadme el canto y el lamento.

El canto dirá cuan alegre y fuerte
Es la noche en donde ella sueña,
El lamento será la tristeza aferrada a los labios,
La pena descarnada del día:
Serán como las melodías de la marea,
Lamento y canción,
Heraldos fríos que anhelan el verano.

No serán las plegarias de los que abandonan,
De los que eligen la pena sobre la fuente del amor,
No serán elogios por los dones del mundo,
Suspirados con exagerada ternura,
Dejad que llegue hasta ella con mi amor,
Que el dolor sea sólo mío, y en ella: recuerdo.

Donde sea que mis sueños caigan,
En la noche o en el día (dejad que le diga)
Siempre vivirás en el reluctante círculo
De los ángeles, en las horas de la calma.
Descorazonada, sin esperanzas en tu camino,
Descansa y convócame:
En mis ojos tu mirada siempre podrá soñar.

Si, este es mi amor vanidoso,
Vertido en una frágil canción
De esperanza y horror.
Tu eres el Amor,
Y yo sólo anhelo un acorde
Que agite tus sueños,
Busco tus ojos de acero,
Tus ojos de abismo.
Oh, Maestro, de rodillas os imploro:
¡Dejad que ella vuelva a sonreír!

Mediodía Silencioso.
Silent Noon, Dante Gabriel Rossetti.

Tus manos descansan abiertas sobre la hierba fresca,
Tus dedos brotan de la tierra como flores rosadas:
Tus ojos sonríen en paz. El pasto resplandece absorto
En las olas nebulosas del cielo, que se reúnen en calma.
Todo rodea nuestro nido, hasta donde el ojo puede contemplar,
Dorados campos reales con bordes de plata,
Allí donde los animales corroen las faldas del espino.
Este visible silencio, inmóvil sobre el reloj de arena.

Profundo en el sol ansiado crece la libélula,
Colgando como un hilo azul lanzado del cielo:
De manera que esta hora alada gotea sobre nosotros.
Oh, cerremos los corazones sobre este regalo inmortal,
Atrapemos esta inarticulada hora en compañía,
Dónde el silencio de dos se transforma en una canción de amor.

Orgullo de Juventud.
Pride of Youth; Dante Gabriel Rossetti (1828-1882)

Aún siendo niño, de aquel dolor que damos
A los muertos poco en su corazón pudo encontrar,
Sin necesidad de pensamiento, hacia su mente clara
Ellos retornan a morir, y él a su vida:
Aún cuando las alas de un nuevo amor,
A lo largo de sus plumas de torbellino,
Sonríen al recibir el viento de la aurora,
Sin disfrutes futuros, echa una mirada atrás,
Donde la noche sacude aquel viejo amor fugitivo.

Hay un cambio en la memoria de cada hora,
Vemos la última prímula de los campos
Cuando las primeras amapolas brotan al romper el día.
¡Dolor por el cambio de las horas!
¡Dolor por todos los amores
Que de su mano cayeron
Por el orgullo de su juventud,
Como las cuentas de un rosario dicho!

Sueño de Amor.
Dream Love; Dante Gabriel Rossetti (1828-1882)

El joven Amor yace durmiendo
Bajo el mayo de cada año,
Entre los lirios bañado
Por su tierna luz:
Blancos corderos pastorean,
Blancas palomas tejen sus nidos,
Y alrededor de su sueño
Los arbustos de mayo son blancos.

Suave es la almohada de musgo
Para una suave mejilla;
Las hojas lanzan sombras
Sobre los ojos cansados:
El viento y las aguas
Crecen abatidas y apenas hablan;
Allí persiste el crepúsculo
Estirándose en los cielos.

El joven Amor yace soñando;
¿Pero quién conoce su sueño?
Un sol perfecto
Sobre la cima del bosque,
O una luna perfecta
Sobre el arroyo escarpado;
O un silencio perfecto,
Una canción sobre los labios amados.

Se queman aromas en torno a él
Hasta llenar el aire soñoliento;
El silencio baila alrededor,
De un lado a otro;
Pues en el despertar
El paisaje no es tan bello,
Ni el silencio ni la canción,
Ninguno es como en el sueño.

El joven Amor yace soñando
Hasta que los días del verano mueran;
Soñando y lamentando
Lejos en un sueño perfecto:
Él ve la Belleza del sol
Sin observar hacia arriba,
Y saborea la fuente
Indeciblemente profunda.

Él es la música perfecta
Que huye hacia los sueños;
Y a través de las pausas
Calma un silencio perfecto:
Pobres las voces de la tierra,
Del este al oeste,
Y pobre la quietud de la tierra
Entre sus delicadas gemas.

El joven Amor yace dormitando
Lejos de la muerte;
Frías sombras se atraviesan
Sobre el rostro durmiente:
Así cae el verano
Con un delicioso aliento cálido;
¿Qué habrá de darnos
El otoño en su lugar?

Acercaos a las cortinas
De la planicie siempre verde;
El cambio no puede tocarla
Con sus dedos oscuros:
Aquí las primeras violetas,
Tal vez un lirio perdido
Con una paloma, quizás,
Retornen a descansar.

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